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Recuperación psicosocial y reintegración de los pacientes quemados 
Fase de reintegración
Las actividades psicoterapéuticas en esta fase consisten en la educación y preparación del paciente y la familia para las dificultades previsibles en el momento del alta. Los pacientes y las familias pueden negar que vayan a tener problemas, pero en lugar de aceptar su idea de que esto no vaya a producirse, el psicoterapeuta puede caracterizar la situación como normal y «habitual» y proseguir sin condescender ni juzgar, ofreciendo sugerencias para que desarrollen un repertorio de conductas alternativas con las que enfrentarse a esos problemas «sólo en el caso» de que experimenten dificultades. En los días previos al alta deben discutirse aspectos como la reaparición de los síntomas de estrés postraumá- tico, trastornos del sueño, irritabilidad o temor a reanudar la actividad sexual. Estos ensayos verbales preparatorios aumentan las probabilidades de que el paciente y la familia sean menos reacios a pedir ayuda si surgen problemas; si no es así, el personal tiene la oportunidad de felicitar al paciente y la familia por sus fuerzas o habilidad para afrontar la situación. Hacia el final del tratamiento hospitalario, es de esperar que los pacientes adquieran mayor autonomía; se apoya a los cuidadores para que dejen de ayudar al paciente en lo posible. En este momento es útil desarrollar un programa diario con el paciente y las familias para guiarlos en la forma de completar las tareas necesarias. El equipo renuncia a la realización de los cuidados diarios con objeto de que el paciente y la familia puedan asumirlos en el grado en que tendrán que hacerlo cuando regresen a casa. El paciente y la familia pueden beneficiarse de la oportunidad de ensayar los cuidados ambulatorios cuando aún pueden consultar con el equipo hospitalario para que los guíe y los apoye. Los ensayos son oportunidades para que todos los implicados experimenten las dificultades en un entorno seguro y planifiquen las acciones correctoras. Entre estos ensayos son importantes los que se refieren a las interacciones interpersonales fuera del hospital. Los supervivientes a quemaduras refieren que su experiencia más difícil tras el alta es la relacionada con la observación de las reacciones de los demás78. Es beneficioso para los pacientes que experimenten esta experiencia antes de recibir el alta hospitalaria. Para ello pueden salir del hospital en breves excursiones y volver al hospital para que se les tranquilice, se les estimule y se les alabe79. James Partrige, de Changing Faces, una organización dedicada a ayudar a personas con desfiguraciones faciales, recomienda un breve programa de entrenamiento en habilidades sociales llamado «3-2-1-VAMOS». El programa puede desarrollarlo el personal del hospital que habitualmente se relaciona con los pacientes, Se pide al paciente que planifique situaciones sociales incómodas pensando en tres cosas que puede hacer cuando alguien lo mira fijamente, dos cosas que puede decir cuando alguien le pregunta qué le ha pasado (para tener cicatrices) y una cosa que puede pensar si alguien se aparta de él80. Los grupos de pacientes y familiares pueden ser extraordinariamente útiles para prever las dificultades que se plantean tras el alta y ensayar las soluciones al mismo tiempo que prestan su apoyo emocional. Además de preparar al paciente y a la familia para el alta, el equipo hospitalario puede preparar también a la «comunidad» a la que el paciente va a volver. La «comunidad» puede abarcar a la familia en sentido amplio, los vecinos, los grupos que van a la iglesia, los clubes sociales, el lugar de trabajo del paciente o, en el caso de pacientes en edad escolar, el colegio. La instrucción de estas personas no familiarizadas con las quemaduras sobre lo que tienen que decir o hacer para facilitar la vuelta del superviviente puede hacer más llevadera la reintegración78,79,81. Se han publicado algunos programas bien organizados para la reentrada de los niños quemados78,81. Aunque no hay pruebas de que los supervivientes adultos necesiten menos ayuda cuando se reintegran a su mundo social, la información publicada sobre los programas de reentrada organizados para adultos es escasa79,82. Los programas de reentrada para adultos y niños contienen los mismos elementos fundamentales y van dirigidos a los mismos aspectos. Educan a la comunidad para que desarrollen la sensibilidad. Tratan tanto los aspectos intelectuales como los emocionales de las lesiones por quemaduras, proporcionan informaciones genéricas sobre las quemaduras y su tratamiento, insisten en las capacidades de los supervivientes y aclaran las formas en que estos pueden necesitar ayuda