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Recuperación psicosocial y reintegración de los pacientes quemados 
Fase de reintegración
Pueden enviarse vídeos caseros a los grupos afectados antes de que llegue el paciente, dándoles la oportunidad de ver y oír al superviviente, de prever las dificultades y planificar las respuestas adecuadas. Puede enviarse información educativa en forma de folletos o cartas a las personas que van a desempeñar un papel importante, facilitando así la transición del paciente desde el hospital a la comunidad. Si es posible, uno o varios miembros del equipo hospitalario pueden visitar a la comunidad y hablar con grupos seleccionados, respondiendo a las preguntas que la gente es reacia a hacer al paciente o a la familia. Aunque no existen datos empíricos que demuestren que realmente los programas de reentrada faciliten la reintegración, informes anecdóticos y la experiencia clínica indican que son beneficiosos para los supervivientes83. Fase de rehabilitación tras el alta El alta de un tratamiento agudo hospitalario no significa que el paciente esté bien. Las heridas del superviviente a las quemaduras están cubiertas por una piel sensible y frágil, que es vulnerable a las roturas y que requiere un cuidado especial. Ha de seguir con los cambios de vendajes, los ejercicios, la aplicación de férulas especiales y la ropa de presión. Los pacientes tienen que enfrentarse de nuevo a sus pérdidas y pueden experimentar una reacción tardía de pena. Tras dejar el ambiente protector del hospital, los síntomas de estrés postraumático que habían remitido pueden reaparecer. El superviviente debe continuar con el arduo proceso de tratamientos físicos tediosos y molestos al mismo tiempo que lucha para abarcar e incorporar la multitud de cambios que se han producido en la imagen propia y que debe aceptar y valorar. El proceso de rehabilitación requiere meses o años y los pacientes, así como los que los rodean, pueden sentirse desalentados. Para el paciente que abandona el hospital y también para su entorno social, sus patronos y sus cuidadores, puede ser extraordinariamente útil el establecimiento de una serie de factores de predicción mediante los cuales puedan calcular con fiabilidad cuánta mejoría funcional puede esperarse y qué tiempo tardará en lograrse. En un estudio reciente se utilizaron marcadores de la gravedad de la lesión (SC) y de sufrimiento psicoló- gico (Brief Symptom Inventory‘s Global Severity Index: GSI) realizados en el momento del alta con objeto de generar un punto de referencia para la mejoría tras las quemaduras84. Los objetivos eran rastrear las alteraciones funcionales durante un seguimiento de 2 años a partir del alta, e intentar predecirlas usando sólo los datos disponibles en el momento del alta. Los participantes en este estudio prospectivo fueron una cohorte de adultos supervivientes a quemaduras procedentes de distintos lugares, que habían sufrido quemaduras importantes. Para establecer los puntos de referencia de las alteraciones se hicieron regresiones logísticas separadas en las que se relacionaron la SC quemada (SC = 30% frente a 30%) y el GSI (puntuación T = 63 frente a 63) con las SF-36 Physical (PCS) y Mental (MCS) Composite Scales. Se observó una fuerte relación entre el punto de referencia PCS (puntuación T = 37,25) y el grado de lesión (SC) que correspondió a la puntuación media de las alteraciones en una muestra de lesiones graves de la extremidad inferior. De la misma forma, existió una fuerte relación entre el punto de referencia MCS (= 32,40) y el grado de sufrimiento (GSI), que fue equivalente a la puntuación media de alteraciones en una muestra con trastorno depresivo mayor grave. En el momento del alta del hospital, los índices de prevalencia de alteraciones psicológicas y físicas eran muy elevados. Los datos demostraron que, en general, los porcentajes de alteración continuaron siendo elevados en los pacientes con quemaduras más extensas (SC = 30%). Los porcentajes de alteraciones en este grupo fueron del 7% antes de las quemaduras, del 85% en el momento del alta, del 49% a los 6 meses, del 38% a los 12 y del 29% a los 24 meses del alta. El porcentaje de alteraciones físicas en los pacientes con quemaduras más pequeñas (SCT  30%) fue del 9%, el 77%, el 21%, el 16% y el 16% en los mismos momentos del estudio. La edad, el número de operaciones y el grado de salud física y función tanto antes de las quemaduras como tras el alta permitieron predecir el grado de alteración física en las tres revisiones de seguimiento tras las quemaduras. Los datos mostraron también que tras un aumento inicial a los 6 meses, los porcentajes de alteraciones psicológicas disminuyeron con el tiempo.