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Tratamiento del dolor y otras molestias en los pacientes quemados  
Tratamiento farmacológico del dolor  
Fármacos utilizados en el tratamiento del dolor  
Lidocaína y fármacos relacionados  
También Cassuto y Tarnow usaron lidocaína intravenosa para controlar el dolor generalizado sin provocar una sedación excesiva99.  
Tras el uso de esta clase de medicación se han producido convulsiones, incluso en casos en que se ha administrado de forma tópica100.  
Un aspecto adicional relativo a las intervenciones es la cantidad de dolor que se produce al retirar el apósito del área quemada. Estas  
retiradas suelen facilitarse mojando los vendajes, pero a veces la mojadura también es dolorosa. Para reducir este tipo de dolor se han  
desarrollado vendajes especiales como el apósito lipidocoloide101 y el apósito con pomada humedecido en la zona quemada  
expuesta102.  
Analgésicos opiáceos  
De estos fármacos, la morfina sigue siendo la clave del tratamiento tanto del dolor de fondo como del provocado por las  
intervenciones. El uso de la morfina a largo plazo plantea varios problemas. Esta sustancia se une a más de una clase de receptores, por  
lo que su uso se asocia a efectos secundarios (depresión respiratoria y estreñimiento) que limitan su utilidad. Otro problema es el  
rápido desarrollo de tolerancia y el mal control que se observa en un pequeño grupo de pacientes quemados. La tolerancia a la morfina  
se asocia a la activación de las vías centrales del glutamato (receptores NMDA) y a hiperalgesia. El cambio a otros opiáceos como la  
metadona, o a fármacos de otras clases como la ketamina que bloquea las vías del receptor NMDA, mejora el tratamiento del dolor que  
ya no responde a la morfina103,104,179. En realidad, cada opiáceo se une a un conjunto algo distinto de receptores, por lo que a  
menudo resulta útil rotar los opiáceos en los tratamientos a largo plazo para controlar el dolor. Otros opiáceos, como la hidromorfona,  
el levorfanol, el fentanilo y la metadona, son excelentes medicaciones orales para el alivio del dolor moderado o intenso cuado se  
administran en dosis equianalgésicas a las de morfina. El fentanilo se expende en una presentación cómoda y de sabor agradable,  
especial mente útil en los niños. El período de máximo efecto de la hidromorfona es muy variable, entre 45 y 90 minutos; la  
combinación de loracepam administrado solo 1 hora antes o con hidromorfona 45-60 minutos antes de una intervención produce un  
control razonable del dolor en la mayoría de los pacientes adultos. Como con otros analgésicos opiáceos, la tolerancia puede  
desarrollarse con rapidez, lo que obliga a ajustar las dosis de hidromorfona a menudo. La semivida de la metadona es más larga que la  
de la morfina, por lo que puede proporcionar cobertura durante intervalos más largos entre dosis. Además, la metadona produce un  
alivio del dolor más homogéneo en los niños postoperados105. Entre la metadona y la morfina existen diferencias tanto  
farmacocinéticas como farmacodiná- micas. Además de la interacción con los receptores de opiáceos, la metadona posee también una  
actividad antagonista sobre el receptor NMDA e inhibe la captación de las aminas (efecto similar al de la imipramina). Se ha descrito que  
la metadona es efectiva en los pacientes que toleran o que responden mal a la morfina. Además, el coste de la metadona es inferior al  
de la mayoría de los demás opiáceos106. Perry e Inturrisi107 observaron que la farmacocinética de la morfina no se alteraba de forma  
significativa en los pacientes con quemaduras en comparación con los no quemados. Encontraron que el t1/2a (semivida de  
distribución aparente en minutos) era de 4,3  3,4 (DE) en los pacientes quemados y de 1,7  1,2 en personas normales, mientras que el  
t1/2b (semivida de eliminación aparente en minutos) fue de 98,8  20,8 (DE) en los pacientes quemados y de 176,8  70,3 en las personas  
normales. De la misma forma, el volumen de distribución central aparente, la eliminación, la extracción hepática y la unión en el plasma  
fueron similares en los pacientes quemados y en las personas normales.