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Tratamiento del dolor y otras molestias en los pacientes quemados
Tratamientos no farmacológicos en los pacientes quemados
Resumen

Parece que el estado actual del tratamiento del dolor de las quemaduras descansa más en opiniones personales y en la tradición que en un enfoque sistemático y científico. Además, el número de estudios farmacocinéticos de los fármacos analgésicos de cualquier tipo es prácticamente nulo en los niños pequeños. Como alrededor del 35% de todas las lesiones de quemaduras afectan a niños menores de 16 años, y que una gran mayoría de ellos tienen menos de 2 años, la información que podría sustentar el uso de los fármacos contra el dolor en los niños quemados casi no existe. No es extraño que Perry y Heidrick226 encontraran una gran disparidad entre lo que el personal que atiende a los quemados prescribe y administra a los niños pequeños y lo que utiliza en los adultos con quemaduras de tamaño y área de distribución corporal similares. Es preciso iniciar nuevos estudios farmacocinéticos tanto en adultos como en niños con lesiones de quemaduras. Parecida a la falta de datos concluyentes sobre el uso de distintos opiáceos o ansiolíticos, es la escasez de datos cientí- ficos que permitan recomendar cualquier de las técnicas no farmacológicas. Sin embargo, desde la última edición de este libro hace 5 años, se han logrado progresos significativos. La mayoría de los centros de quemados reconocen la ansiedad como un factor que contribuye al malestar del paciente y se está comenzando a tratar tanto la ansiedad como el dolor. Se están desarrollando protocolos estandarizados del tipo de las directrices (v. cuadro 46.2) para las dosis iniciales de medicación en el Shriners Burns Hospital de Galveston84. Las técnicas no farmacológicas se incluyen con mayor frecuencia en los arsenales de los centros para tratar la ansiedad, reconociéndolas como un complemento indiscutible de la farmacoterapia. El problema actual más importante con estas técnicas es que su gran necesidad de personal hace que a menudo no se ofrezcan o no se reembolsen en el sistema de asistencia sanitaria vigente en EE. UU. ¿Cómo es posible entonces proporcionar el «mejor» tratamiento para el dolor a un paciente quemado? Es probable que la primera respuesta a esta pregunta sea la vigilancia en la valoración y la flexibilidad en el tratamiento. Los pacientes presentan grandes variaciones individuales en sus respuestas a los distintos fármacos y protocolos existentes. Para que una estrategia sea útil a un paciente quemado es preciso que el personal sanitario conozca el dolor asociado a las distintas profundidades de las heridas y a cada fase del proceso de curación, así como los distintos componente de la respuesta dolorosa. En el caso de un paciente quemado, durante los primeros 3 a 7 días, los áreas más superficiales producen un dolor moderado o intenso, mientras que las áreas de grosor completo contribuyen menos a la respuesta dolorosa global2. Aunque el dolor moderado o intenso suele estar relacionado con las intervenciones o con la fisioterapia, el dolor de fondo (o dolor de reposo), que suele describirse como leve o muy leve, puede exacerbarse por problemas emocionales y por la ansiedad